La historia escrita de la Zona comienza apenas empezada la conquista de Chile. Uno de sus primeros latifundistas fue Fernando Canales de la Cerda, quien producto de su participación en la guerra de Arauco, recibió repartos de tierras en la zona de Curicó, formando una estancia entre los años de 1617 y 1628 que tenía un total de 5.800 cuadras, (9.119 hectáreas de hoy). La parte principal estaba ubicada en el sector de Teno y Rauco, comprendiendo un total de 2.500 cuadras repartidas en ambas riberas del río Teno.

En 1628, recibe 1.000 cuadras de terreno del antiguo pueblo de Rauco, junto al río Teno, que le proveía un curso de agua caudaloso, que facilitaba el riego de viñas y sembradíos estacionales. Le había tocado en estas distribuciones toda la comarca comprendida entre Teno y el estero de Chimbarongo, de sur a norte, y la cordillera y el pueblo de indios de Teno, de este a oeste. El gobernador Fernández de Córdova expidió además el 4 de diciembre de 1628 un título de posesión a su favor, de las tierras vacantes que encerraban el Teno y el Lontué, de acuerdo a una solicitud hecha previamente por Canales de la Cerda al rey.

Posteriormente el gobierno colonial durante el siglo XVIII, decidió la incorporación a la tradición hispana de la creciente población mestiza. El logro de estos objetivos tropezaba con enormes dificultades, dada la dispersión rural y la concentración de población en haciendas privadas. Por instrucciones precisas de la Corona, los gobernantes de Chile llevaron a cabo, tras grandes esfuerzos, un proceso de reurbanización del territorio, fundando ciudades cabeceras de partidos y villas, tanto para españoles como para nativos. Correspondió al gobernador Manso de Velasco las fundaciones de Talca en 1742, Cauquenes en 1742, Curicó en 1743 y Linares en 1755.

Estas nuevas urbes, emplazadas a intervalos equidistantes en el camino del Valle Central del país, consolidaron el tránsito a través del centro del país, creando a su vez los caminos transversales que, uniéndose al antiguo camino costero, permitieron acceder a todo el territorio.

Las ciudades, se fundaban según la Ordenanza de Leyes de Indias, concepción renacentista que contemplaba la elección cuidadosa del emplazamiento, orientación, tamaño y un diseño de manzanas cuadradas, que se ordenaban jerárquicamente a partir de la plaza de armas, el espacio público por excelencia. La plaza estaba rodeada por edificios que albergaban a las instituciones civiles, militares y religiosas.

Paralelamente, se otorgó categoría urbana a villorrios y pueblos indios, conservando sus nombres y sus trazados irregulares. Todos los pueblos y ciudades de esta zona fueron fundados después de la Independencia de Chile.

La provincia del Maule fue el antiguo nombre para la Provincia de Cauquenes. En el siglo XIX, la gran Provincia del Maule comprendía el territorio entre el río Maule y los ríos Ñuble e Itata. Su Departamento de Itata pasó a la Provincia de Ñuble, y la capital en Linares. Luego, se forma la Provincia de Linares y la Provincia de Maule que llegó a constar de tres departamentos: Cauquenes, con Cauquenes (la capital provincial como única comuna), Chanco, con Chanco como única comuna y Constitución, con las comunas de Constitución y Empedde Maule, se convierte en Provincia de Cauquenes, y la comuna de Constitución y una parte de la de Empedrado se anexaron a la Provincia de Talca.

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